martes, 27 de marzo de 2012

Apuntes Generación del 98


LA GENERACIÓN DEL 98

El término Generación del,98 fue acuñado por Ortega y Gasset y popularizado por Azorín. Se deno­mina Generación o Grupo del 98 a una serie de escritores españoles que vivieron en su juventud el de­sastre colonial, lo que modeló sus inquietudes y anhelos. Se muestran preocupados por la realidad española y adoptan ante ella una postura crítica. Sienten la necesidad de un exa­men de conciencia nacional y convierten el tema de España en uno de los centrales de su producción literaria. Estos escritores here­dan de los regenera­cionistas la preocupación ideológica por la recuperación nacional y coinciden con los modernistas en el rechazo del positivismo y de la literatura realista, en el deseo de una renovación estética y en la reivindicación de la liber­tad creadora del ar­tista.

El núcleo del Grupo del 98 fue el llamado «grupo de los Tres» formado por Ramiro de Maeztu, Pío Baroja y José Martínez Ruiz, «Azorín», que publican en 1901 un manifiesto en el que denuncian el clima de des­composición espiritual de España y expresan su deseo de ayudar a la regeneración del país. En este mani­fiesto, abandonan sus ideas anarquistas iniciales y se acercan a un reformismo tradicional preocupado por la ciencia, la reforma del campo y el desarrollo general de España. Esta iniciativa del «grupo de los Tres» resultó un fracaso, hecho que llevó a sus autores al pesimismo. El grupo se deshizo y en adelante sus compo­nentes adoptaron posturas más idealistas y desengañadas.

Tradicionalmente se incluye en la nómina de autores del Grupo del 98 a Pío Baroja, Azorín, Ramiro de Maeztu, Miguel de Unamuno, Antonio Machado y Valle-lnclán. Sin embargo, la crítica moderna tiende a excluir a los dos últimos autores.

Desde 1910, cada uno de los escritores del 98 inició una evolución personal que les llevó de una ideo­logía inicial radical -anarquismo de Azorín y Baroja, socialismo de Maeztu, marxismo de Unamuno a unas postu­ras más conservadoras, con excepción de Machado y Valle-lnclán que desarrollaron en su madurez un tipo de li­teratura que podemos llamar comprometida.

Características del Grupo del 98

Los autores del 98 muestran una serie de coincidencias ideológicas y estéticas entre las que podemos destacar las siguientes:

*Se detecta en sus obras la influencia de los filósofos irracionalistas Schopenhauer y Kierkegaard, de los que toman el tema de la angustia vital, las preocupaciones existenciales y el pesimismo; de Nietzsche proviene el tema del eterno retorno, la acti­tud religiosa ante el cristianismo, la valoración de la vida y la voluntad frente a la razón, y la predilección por el superhombre (el Pío Cid de Ganivet, el Quijote de Unamuno, el Caballero de la Hispanidad de Maeztu, el César Moncada de Pío Baroja ... ).

*Muestran una gran preocupación por los grandes temas de la existencia humana: el sentido de la vida, el destino del hom­bre, etcétera.

*Expresan en sus obras su inquietud por la situación del país y conceden especial importancia a la re­generación nacional y del ser humano.

*Adoptan una postura idealista ante la regeneración social. Frente al pragmatismo de los regenera­cionistas, los del 98 muestran su incapacidad para pasar a la acción y aplicar las reformas que proponen. A los problemas concretos sólo ofrecen res­puestas filosóficas.

*Su preocupación por la situación nacional convierte el tema de España en eje central de sus obras. Los autores del Grupo del 98 parten de un conocimiento profundo de la realidad española que consiguen a través de sus viajes y de la lectura de los autores clásicos. Exaltan el paisaje y los pueblos, y se interesan por su historia en la que esperan descubrir la esencia de lo español. En sus escritos realizan una revisión del pa­sado y muestran una sensibilidad especial ante los aspectos más desoladores de la realidad na­cional. Critican, sobre todo, a los gobernantes corruptos, el atraso del campo y los vicios nacionales. Creen que los problemas de España hallarán solución en la medida en que se produzca en el pueblo un cambio de mentalidad.

*El deseo de modernizar el país les hace volver sus ojos a Europa y expresar la necesidad de «europeizar a España». En una segunda etapa, reivindican los valores nacionales, los valores «más cas­tizos», y hablan de «españolizar a Europa».

*Los autores del Grupo del 98 buscan la esencia de lo español y de los valores eternos en las tierras de Castilla, en su histo­ria y en su literatura. Aman los viejos pueblos y el paisaje castellano, y reivindican a es­critores españoles medievales y clásicos: Gonzalo de Berceo, Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, el Marqués de Santillana, Luis de Góngora... Admiran a Larra, al que consideran como «el más libre, espontáneo y destructor espíritu contemporáneo».

*Todos ellos muestran su afán por renovar literariamente nuestra lengua. Recuperan palabras tradiciona­les y utilizan abun­dantes arcaísmos. Con el fin de transmitir con claridad sus ideas, defienden un estilo antirretórico caracterizado por la sobriedad y la precisión.

*Además del auge del ensayo y del periodismo, cauces apropiados para el desarrollo de sus ideas, mo­dernizan los géneros tradicionales; por ejemplo, las nivolas de Unamuno, mezcla de reflexión y relato, supusie­ron un profundo cambio en la narrativa de la época. Sus obras ofrecieron nuevos caminos a la creación literaria.


El Regeneracionismo


La crisis del sistema político de la Restauración y la sensación general de decadencia, agravada por la realidad del desas­tre del 98, hizo reaccionar a un reducido grupo de intelectuales y políticos que plantearon en sus escritos la necesidad de regenerar España identificando sus problemas y proponiendo remedios eficaces para superarlos.

Los regeneracionistas, con Joaquín Costa a la cabeza y Angel Ganivet, señalan como una de las principales causas de la decadencia es­pañola la degradación del sistema socioeconómico y político de la Restauración. Su pro­grama de regeneración propone: acabar con el caciquismo y con el retraso que supone el excesivo peso de la tradición, llevar a cabo la reforma del campo, conseguir «escuela y despensa» para todos, y tener en cuenta el modelo europeo (europeización) para hacer progresar al país.

La generación de fin de siglo. ¿Modernismo frente a Grupo del 98?

En el periodo que abarca los últimos años del siglo xix y los primeros del xx se dan a conocer en España una serie de autores importantes adscritos tradicionalmente a dos movimientos: el Modernismo y la Generación del 98.
La crítica ha mantenido al respecto dos posturas encontradas. Para algunos, como Valbuena Prat, Pedro Salinas o Guillermo Díaz Plaja, Modernismo y Generación del 98 son dos grupos clara­mente diferenciados; para otros, como Juan Ramón Jiménez o Ricardo Gullón, Modernismo y 98 son una misma cosa, y representan la forma hispánica de la crisis de fin de siglo.

En nuestra opinión, Modernismo y 98 tienen más elementos en común que diferencias. Los autores modernistas y los del Grupo del 98 pertenecen a una misma generación histórica y forman parte de un mismo fenómeno: el Modernismo, que, como movimiento cultural, trae consigo un nuevo clima estético, y en cuyo seno surge un grupo, el del 98, que, sin oponerse al anterior, presenta ca­racterísticas propias.

Así, mientras los precursores del Modernismo son poetas, los del 98 son ideólogos; mien­tras a los modernistas los mueve la búsqueda de la belleza, a los del 98, la verdad; mientras aquellos se declaran cosmopolitas, estos se sienten profundamente españoles; por último, si la literatura mo­dernista es una literatura de los sentidos y la del 98 de las ideas. Sin embargo, es evidente que a am­bos movimientos une la urgencia de derribar los viejos valores y la conciencia de desastre.

ANTONIO MACHADO


Quizás sea este poeta uno de los que mejor ejemplifican cómo Modernismo y 98 son dos movimientos que en ocasiones se mezclan y solapan, pues su primera época nos servirá para ver en qué consiste aquél y la segunda, éste.

BIOGRAFÍA

Antonio Machado nació en Sevilla, en 1875, pero su trabajo como catedrático de francés le llevó a Soria donde conoció a Leonor con la que se casó cuando ella tenía dieciséis años. Tres años después Leonor murió, y Soria y Castilla se convirtieron en temas esenciales de su obra. A la muerte de Leonor, se trasladó a Baeza donde permaneció desde 1912 hasta 1919, año en que re­gresó a Castilla. En 1928 se enamoró de Pilar de Valderrama, «la Guiomar» de sus versos. Evolucionó ideológicamente hacia la iz­quierda y murió en el exilio en 1939.

Etapas de la producción poética de Antonio Machado

Rafael Ferreres distingue cuatro etapas en la producción poética de Antonio Machado:

Primera etapa: de 1899 a 1902; es su periodo modernista, al que pertenece su obra Soledades (1903). En 1907 aparece Soledades, galerías y otros poemas una obra en la que apare­cen algunos de los poemas de Soledades, pero en la que se han suprimido algunas composiciones de aquella y se han añadido muchas otras. En ella el poeta elimina, aunque no del todo, la poderosa influencia del Modernismo y aparece por primera vez una breve visión del paisaje castellano.

Segunda etapa: de 1907 a 1912; es el periodo de los poemas castellanos, de la preocupación por España, donde se produce en él una mayor confluencia con los autores del Grupo del 98. A esta etapa pertenece Campos de Castilla (1912).

Tercera etapa: en ella predomina la preocupación filosófica y folclórica; es el momento de Nuevas canciones (1924).

Soledades (1903) y Soledades, galerías y otros poemas (1907)

Soledades (1903), su primer libro de poemas (influido por el poeta francés Paul Verlaine), puede encuadrarse dentro del Modernismo. Algunos rasgos característicos de esta obra son:

El tono intimista: el poeta se esfuerza por expresar las propias reacciones frente a la natura­leza y frente a la muerte.

La presencia de temas como la angustia por el paso irreparable del tiempo; la muerte; el sueño, que muestra la realidad que se encuentra más allá de la experiencia cotidiana; y el recuerdo, que devuelve purificado un pasado que de otra forma se perdería.

La utilización de algunos símbolos, como el camino, que representa el vivir y el paso del tiempo; los sueños, que muestran la realidad que se encuentra más allá de la experiencia cotidiana; el agua que corre, representada por la fuente, que expresa la monotonía del vivir.

El constante diálogo del poeta consigo mismo y con el paisaje; habla con otro (desdoblamiento de su propia personalidad) o dialoga con la fuente, con la tarde de primavera, con la noche, etcétera.

El encuentro de Machado con Castilla es un encuentro privilegiado: como decía Salinas, Castilla es una tierra en la que Machado podrá seguir «buscando el alma». En efecto, ante las tierras de Soria, exclamará: «Me habéis llegado al alma. ¿O acaso estabais en el fondo de ella?»

Soledades, galerías y otros poemas (1907) enlaza con el libro anterior, pero incorpora noveda­des. En la sección "Soledades" aparecen veintinueve poemas del primer libro, en los que A. Machado ha suprimido los aspectos formales del Modernismo. Aparecen imágenes nuevas como las abejas que hacen miel, que expresan los procesos mentales inconscientes del alma, o la noria, que hace referencia a la paciente elaboración de los sueños. Los poemas incluidos en "Galerías" son bre­ves y se caracterizan por su capacidad de evocación y potencia simbólica. Son intensamente intros­pectivos: en ellos, el poeta indaga en sí mismo y sus sentimientos. En la sección "Otros poemas" comienza ya a mirar al mundo exterior y en laza sus preocupaciones personales con un objeto ex­terno. Se agudiza el recuerdo directo de determinados episodios de su niñez y aparece ya un poema descriptivo: "A orillas del Duero", que representa el punto de partida de una nueva etapa en su poe­sía.

Campos de Castilla
Se publica Campos de Castilla en 1912, poco antes de la muerte de Leonor (se incrementará con nuevos poemas en edicio­nes sucesivas). Son variados los temas de sus composiciones: señaló Machado que «a una preocupación patriótica responden mu­chas de ellas , otras al simple amor de la Naturaleza, que en mí supera infinitamente al del Arte. Por último, algunas rimas revelan las muchas horas de mi vida gastadas [...] en meditar sobre los, enigmas del hombre y del mundo».

Los «enigmas del hombre y del mundo» le siguen inspirando, en efecto, poemas intimistas en la línea de su poesía anterior. Pero lo que aporta de nuevo este libro son los cuadros de paisajes y de gentes de Castilla o las meditaciones sobre la realidad espa­ñola. Veámoslo.

El paisaje parece recogido, en algunos poemas, con una «objetividad» absoluta. Así, en la serie Campos de Soria o en Orillas del Duero (nos referimos aquí al poema nº CII y no a otros de título igual —o casi— a éste). Sin embargo, un estudio atento permite ver, en tales poemas, un claro componente subjetivo: Machado proyecta sus propios sentimientos sobre aquellas tierras, ope­rando una selección que prefiere lo recio y lo austero (o lo duro y lo pobre, o lo «épico» y lo «místico»), o que acentúa (especialmente con la adjetivación) lo que sugiere soledad, fugacidad o muerte (sus constantes obsesiones). Tales son las claves de su visión lírica de Castilla.

La «preocupación patriótica» le inspira poemas sobre el pasado, el presente o el futuro de España. En ellos se observa (junto a la señalada visión lírica) una visión crítica que motivó la ya discutida adscripción de Machado al «98». Sólo en algún caso podrían verse puntos comunes con la línea regeneracio­nista, así, en A orillas del Duero (hablamos ahora del poema XCVIII) o en Por tierras de España.

En cambio, en poemas posteriormente añadidos al libro, la crítica de Machado parte ya de ba­ses distintas: es una visión histórica y política netamente progresistas animada por la nueva fe en «otra España», «implacable y redentora», con la que ahora se siente comprometido. Son ejemplos de ello composi­ciones como Del pasado efímero, El mañana efímero, Una España joven, Desde mi rincón...

Destaquemos, aparte, el largo romance La tierra de Alvargonzález, en que el poeta consigue revi­talizar la vieja versifica­ción, en un intento de «escribir un nuevo Romancero» que fuera expresión popular de «lo elemental humano». Se trata de un estreme­cedor poema narrativo, cuya sombría historia pira en torno a la codi­cia, producto de la dureza y miseria de aquellas tierras.

Por otra parte, en Campos de Castilla inicia Machado un aspecto de su creación que más tarde cultivará copiosamente: ese tipo de poemas,brevísimos que integran la serie de «Proverbios y cantares». Son, unas ve­ces, chispazos líricos; otras, filosóficos (aspecto éste que dominará en el libro siguiente). Los más surgen de esas hondas preocupaciones suyas que ya conocemos, y que ahora se envasan en formas inspiradas por las coplas populares. Algunos son bellísimos.

Entre los poemas añadidos al núcleo inicial, hay que citar las conmovedoras evocaciones de Soria, desde lejos, o de la es­posa muerta; ambos temas se entretejen admirablemente en el poema A José María Palacio. En fin, el libro se completa con una serie de «Elogios», algunos muy hermosos,. como el poema A Don Francisco Giner de los Ríos, o los dedicados a Rubén Darío, Unamuno o Juan Ramón.

Nuevas canciones

Doce años tardará Machado en publicar su siguiente libro: Nuevas canciones (1924). Su impulso creador parece haberse frenado. Ya en un poema de 1913, se lamentaba: « ... cantar no puedo; / se ha dormido la voz en mi garganta». Y en una carta a Unamuno de 1921, confesará: «Escribo poco y aun esto no muy a gusto.» Por aquellos años, en cambio, se incremento su interés por la filosofía.

Nuevas canciones es un libro breve y heterogéneo. Dámaso Alonso lo ha definido como «una especie de muestrario: algunos poemas que recuerdan los Campos de Castilla; otros que, con apenas breves destellos de sentimiento, meten al campo andaluz en una rígida cartonería mitológica; y, en fin [...] poemas minúsculos, de­finidores, dogmáticos, condensación de turbias intuiciones pura­mente cerebrales ... ».

En el terreno de la poesía descriptiva, es evidente que las tierras andaluzas no sacuden su sensibilidad como lo hicieron las de Castilla. Y es sintomático que sólo cuando evoca a Soria se remonte visi­blemente su vuelo lírico (así es en las Canciones de tierras altas o en las Canciones del alto Duero).

Encontraremos también en el libro nuevas composiciones intimistas de valor muy desigual, poe­sías de circunstancias, como sonetos a amigos suyos, etc.

Pero lo más característico de este ciclo es el centenar de nuevos Proverbios y cantares. En ellos, lo lírico ha cedido el puesto definitivamente a lo conceptual: son ahora más «proverbios» que «cantares»; o, como dijo Salinas, «cantares de pensador». Consisten en sentencias o pensamientos, frecuentemente paradó­jicos, a veces oscuros, en ocasiones triviales, aunque algunos encie­rran también intuiciones profundas. Las inquietudes filosóficas de Machado han pasado a primer término.

ÚLTIMOS POEMAS
En los años posteriores a 1924, su producción poética es más bien escasa (cultiva más la prosa, de la que en seguida habla­remos). No publica independientemente ningún nuevo libro de versos; sí diversas edicio­nes de sus Poesías completas (19281 19331 1936) con algunos poemas añadidos cada vez. Así, los que cons­tituyen el Cancionero apócrifo de Abel Martín y Juan de Mairena, poe­tas de su invención. Entre tales composi­ciones, cabe destacar, en todo caso, las Canciones a Guiomar, testimonio de su nuevo y tardío amor.

Pero Machado encuentra pocas veces ya su inspiración de antaño. La poesía española de entonces va por caminos muy dis­tintos de los que él había recorrido: en esos años veinte, los movimientos de vanguardia ba­rren el panorama de la lírica, se ensaya un arte «deshumanizado», surgen los «poetas del 27». Hay, en suma, una nueva estética que parece ejercer sobre el Machado poeta efectos paralizantes. Su figura es respetada (Gerardo Diego lo incluye en su famosa antología de 1932), pero él muestra su «desacuerdo» con la nueva poe­sía y, en varias ocasiones, defiende estérilmente su propia poética contra una lírica «intelectual», «artificialmente hermética» —son palabras suyas— que le parecía una nueva manifestación del «viejo arte bur­gués».

Cuando estalla la contienda, Machado quiere ser poeta cívico y bélico de la España Republicana. Surgen así sus Poesías de guerra, una veintena de composiciones. Entre ellas, hay poemas breves, como el dedicado a la defensa de Madrid («¡Madrid, Madrid! ¡qué bien tu nombre suena, / rompeolas de todas las Españas!»), otros con tono de arenga, algunas coplas, romances y canciones con notas de paisaje valenciano, y nueve sonetos, alguno estremecedor como el titulado La muerte del niño herido. Pero la pieza más hermosa de la serie es El crimen fue en Granada, desgarradora elegía a Federico García Lorca.

Cuando murió Machado, en un bolsillo se le encontró un papel arrugado. En él, escrito a lápiz y junto a otras no­tas, figura un verso destinado, sin duda, a encabezar un nuevo poema que ya no escribiría. Es, pues, su último verso. No se puede leer sin un escalofrío:
"Estos días azules y este sol de la infancia ..."

LA OBRA EN PROSA

Con el tiempo, la producción en prosa fue para Machado una actividad compensatoria, sustitutiva de la corriente poética que dejaba de empujarle con ímpetu. Pero el viejo poeta va a revelarse como un gran prosista. Buena parte de tal producción responde a sus crecientes preocupaciones filosóficas; junto a ello, desarrollará problemas estéticos o políticos.

Algunos de sus escritos dispersos o inéditos fueron reunidos por Guillermo de Torre en 1957 con el título de Los complemen­tarios. Son páginas del mayor interés.

Pero su gran obra en prosa es el Juan de Mairena. Se trata de un conjunto de artículos, en los que , con un tono a veces serio y a veces irónico, trata de las cuestiones más diversas: metafísica, lógica, estética...

A partir de 1936, junto a los temas señalados, dominan ahora las cuestiones políticas, estrechamente li­gadas a los dramáti­cos acontecimientos de aquella hora.



SIGNIFICACIÓN DE MACHADO

La valoración de la obra machadiana ha pasado por matices muy reveladores de los cambios del gusto. Como hemos señalado, gozó del mayor respeto entre la llamada «generación del 27», aun­que la devoción del momento se orientaba más hacia Juan Ramón Jiménez. En cambio, en la pos­guerra, los poetas (con Blas de Otero a la cabeza) vuelven hacia Machado y lo convierten en el más alto ejemplo de poesía y de humanidad. Precisamente un crítico del «27» como Dámaso Alonso dirá por entontes:

«Era, ante todo, una lección de estética y era una lección de hombría; de austeridad, de ho­nestidad sin disfraces ni relumbrones ... »

En fechas más recientes, en cambio, algunos juicios restrictivos parecen iniciar una revisión crí­tica de su obra. Así, el eminente profesor Francisco Rico opina: «Pertenece demostrablemente a otro siglo: acendra las mejores vetas de Espronceda, Campoamor, Bécquer; y quizá [su poesía] con­vierte a su autor en el más alto lírico castellano del diecinueve.» Bueno es situar a Machado en su momento, aunque sea un tanto primaria esa referencia al «diecinueve» (¿eran «decimonónicos» aquellos poetas de posguerra que consideraban a Machado muy «actual»?)

Por encima de las mareas de gustos y modas, Machado significa, en resumen, la hondura en el enfoque de graves problemas humanos, una identificación inigualada de un poeta con una tierra ' un ejemplo de fidelidad a sí mismo y a su pueblo. Y, estrictamente visto en la trayectoria de la poesía española del siglo xx, se alza como una de sus más altas cimas.

Omitimos ahora la referencia a la producción teatral que desarrolló en colaboración con su hermano Manuel. Aludiremos a ella en el capítulo siguiente.


AUTORES DE LA GENERACIÓN DEL 98

MIGUEL DE UNAMUNO

VIDA
Nace en Bilbao en 1864.Su vida transcurre entre la guerra carlista y la guerra del 36. Fue catedrático de griego y rector de la Universidad de Salamanca, cargo del que fue destituido por pronunciar un discurso contrario al bando nacional del general Franco. Murió pocas semanas después en Salamanca.
Unamuno vivió un constante conflicto consigo mismo y con las circunstancias de su tiempo. Esta especie de guerra interior no le impidió enfrentarse a todo y a todos. Ocupó un lugar muy destacado en la vida pública, con declaraciones muy críticas contra los sucesivos gobiernos y regímenes ( durante la Dictadura de Primo de Rivera y de Franco)



ENSAYOS Y NOVELAS
Unamuno escribió artículos periodísticos, ensayos, novelas, cuentos, poesías, teatro e infinidad de cartas. Su literatura es como una confesión, con meditaciones acerca de temas existenciales, religiosos, filosóficos, literarios, políticos o sociales. Pero lo más genuino de Unamuno son los ensayos. Estos giraron sobre dos cuestiones principalmente: la preocupación por España y el sentido de la vida. El primer volumen que escribió lleva por título En torno al casticismo donde expone su teoría sobre la intrahistoria; Unamuno vio en la vida de esos hombres anónimos y humildes “ la sustancia del progresos, la verdadera tradición de los pueblos”
Las crónicas de sus viajes están reunidas en dos libros: Por tierras de Portugal y España ( 1911) y La agonía del cristianismo. En el primero trata el tema de la inmortalidad y el conflicto entre la razón y la fe y en el segundo el término agonía significa lucha ( del griego = lucha ), pues para Unamuno la auténtica vida religiosa es una continua lucha. Otro ensayo importante es Del sentimiento trágico de la vida donde se observa la lucha interna entre su corazón y su razón.
Las novelas- o nivolas, como a él le gustaba llamarlas- también fueron un medio para expresar su pensamiento filosófico: en el centro siempre hay un conflicto íntimo, un problema de conciencia. Destacan Amor y pedagogía ( 1902), Niebla (1914), novela innovadora en cuanto a técnicas narrativas, La tía Tula ( 1921) , sobre la convivencia y las relaciones personales y familiares, San Manuel Bueno, mártir (1931), sobre la pérdida de la fe de un sacerdote, y Paz en la guerra, sobre la intrahistoria durante la Guerra Carlista

OBRA POÉTICA
Publicó su primer libro, Poesías, en 1907, a los 43 años. Algunos títulos importantes son El Cristo de Velázquez, Teresa y Romancero del destierro. Los temas más frecuentes de su poesía son el amor, la familia, la realidad española ( el paisaje, los hombres, la política..), Dios y el sentimiento religioso, la soledad del hombre, la vida como sueño o niebla

AZORÍN

VIDA
José Martínez Ruiz, más conocido por su pseudónimo,Azorín, nace en Monovar, Alicante, en 1873. Estudió el bachillerato en Yecla (Murcia) y comenzó la carrera de Derecho en Valencia. En 1896 se trasladó a Madrid, donde desempeñó una intensa labor periodística en revistas y diarios. De ideas anarquistas en su juventud, participó en numerosos actos de protesta junto a Pío Baroja y Ramiro de Maeztu ( el grupo de “Los Tres”), evolucionó luego hacia posturas conservadoras y tras la Guerra Civil siguió escribiendo hasta sus últimos años. Muere en Madrid en 1957.

OBRA
Sobre todo es escritor de novelas y ensayos. EL tono revolucionario de sus primero artículos, con ataques a las instituciones políticas y culturales, se atempera con el paso de los años y Azorín se centra en el paisaje de España, en el pasado histórico y en la tradición literaria. Entre los libros que se publicaron destacan Los pueblos (1905), La ruta de don Quijote (1905), Castilla (1912), todos estos son evocaciones de las tierras y el paisaje de España, Lecturas españolas (1912), Al margen de los clásicos (1915), de crítica literaria
En sus novelas, Azorín une recuerdos, impresiones personales, descripciones de ambientes,etc.De su primera época destacan La voluntad, Antonio Azorín y Las confesiones de un pequeño filósofo. Se caracterizó Azorín pos sus grandes dotes de observador, su tendencia a la medición y una gran sensibilidad. Sus páginas están llenas de nostalgia, de impresiones y sensaciones, de ahí el lirismo en sus descripciones. En cuanto a su estilo escribe con una sintaxis muy trabajada pero a la vez sencilla, con predominio de la frase corta. El léxico es muy variado, incorpora neologismos, así como abundantes términos ya olvidados

PIO BAROJA

VIDA
Nacido en San Sebastián en 1875 estudió Medicina en Valencia y Madrid. Regentó una panadería familiar pero pronto se dedicó al periodismo y a la literatura, especialmente a la novela. Vivió cuatro años exiliado en Francia a consecuencia de la guerra Civil y murió en Madrid en 1956.
De carácter reservado, en su juventud compartió con otros escritores el espíritu de rebeldía y el deseo de renovación. Además su espíritu individualista, independiente y escéptico en cuestiones religiosas y políticas le llevaron a tener una concepción pesimista del mundo que le rodeaba. Sin embargo en sus obras denuncia la crueldad de la sociedad y trasluce sus sentimientos humanitarios por los seres marginados y desvalidos. Su simpatía y compasión por los oprimidos le inclinó hacia posturas anarquistas, poniendo por encina de todo la ética y los principios morales

CONCEPCIÓN DE LA NOVELA Y ESTILO
Baroja fue un gran observador de cuanto le rodeaba. Para él, la novela es un género multiforme. Así escribe novelas en las que predomina la acción, en otras, las ideas y la reflexión filosófica, en otras, el testimonio histórico, etc
Dentro de cada novela también concede importancia a la variedad por lo que suele intercalar muchos personajes secundarios, episodios marginales, anécdotas pintorescas, etc. Presta atención a los detalles, pero de una forma rápida, describiéndolos con pocos trazos y gran precisión.
Baroja quería mostrar las dificultades que acosan a unos personajes que nunca serán grandes héroes. Abundan los marginados de la sociedad o los enfrentados a ella, individualistas, sin grandes aspiraciones, cuyas historias relata alejado de toda solemnidad o énfasis. Su prosa es, por tanto, sencilla, con frases breves, precisa y clara. Los diálogos resultan espontáneos y sueltos. En definitiva, otro ejemplo de voluntad de renovación que caracterizó a nuestros escritores de principios de siglo

OBRAS
La producción de Baroja abarca más de sesenta novelas, algunos cuentos, ensayos, biografías y unas extensas memorias. El escritor agrupó sus novelas en trilogías bajo una denominación que pretende recoger la idea principal. Destacamos las más importantes:
-en algunas predomina la acción: Zalacaín el aventurero ( con La casa de Aizgorri y El mayorazgo de Labraz forman la trilogía Tierra vasca), y Las inquietudes de Shanti Andia y La estrella del capitán Chimista;
-otras ofrecen unas reflexiones pesimistas sobre el ser humano: Camino de perfección, El árbol de la ciencia
-otras muestran la difícil vida de los suburbios madrileños: La busca, Mala hierba y Aurora roja ( de la trilogía La lucha por la vida )
Otra parte de su obra son las veintidós novelas que componen Memorias de un hombre en acción, escritas a lo largo de veinte años, sobre las imaginadas memorias de un lejano pariente, aventurero que vivió la guerra de la Independencia y las guerras carlistas.
Por último las memorias autobiográficas llevan por título Desde la última vuelta del camino, donde recoge recuerdos y opiniones sobre múltiples temas.

RAMÓN MARÍA DEL VALLE-INCLÁN
Nació en Villagarcía de Arosa ( Pontevedra ) en 1866. Estudió en la Universidad de Santiago de Compostela en pleno ambiente cultural del Rexurdimento de las letras gallegas. Sin acabar Derecho se trasladó a Madrid pero sus deseos de aventura lo llevaron a Méjico y Cuba. A su regreso adoptó la vida bohemia de muchos escritores de la época ( barba larga, melenas, gafas redondas y un sombrero negro y ancho) Asiduo de cafés y tertulias, realizó varios viajes a Hispanoamérica y fue director del Instituto de Bellas Artes de España en Roma. Hombre provocador, de apariencia extravagante, “era la mejor máscara a pie que cruzaba la calle de Alcalá” según Ramón Gómez de la Serna. Sentía un gran desdén por lo vulgar y cotidiano. De ideas radicales e inconformistas, evolucionó desde posturas tradicionalistas ( defendió el carlismo en su juventud) a interesarse cada vez más por lo problemas sociales y políticos: mostró su entusiasmo por la revolución rusa y disintió de muchas ideas oficiales y burguesas.

OBRA
Valle-Inclán escribe poesía, narrativa y teatro. En cuanto a su evolución comienza a escribir en la órbita del Modernismo y, manteniendo siempre una actitud renovadora, su obra alcanza la máxima cumbre en el esperpento

Primera etapa
Las primeras publicaciones importantes son sus Sonatas (1902-1905): Sonata de otoño, Sonata de invierno, Sonata de primavera y Sonata de estío. Contienen las “memorias amables” del anciano Marqués de Bradomín, un don Juan, feo católico y sentimental que vive una serie de aventuras amorosas en ambientes refinados, decadentes y arcaicos ( situados en Galicia, Italia o Méjico )
Su gran aportación es el uso de un lenguaje exquisito y musical, con un estilo preciosista y armonioso.
Un segundo ciclo de su obra lo forman una trilogía de novelas sobre la guerra carlista: Los cruzados de la causa, El resplandor de la hoguera y Gerifaltes de antaño ( 1908-1909), y las Comedias bárbaras, tres dramas ambientados en una Galicia mítica: Águila de blasón Romance de lobos y Cara de plata. Tanto las novelas como los dramas se desenvuelven en un ambiente rural y conservan rasgos modernistas pero contienen importantes innovaciones como por ejemplo el interés por le sufrimiento humano y la presencia de elementos esperpénticos
La época de los esperpentos
La publicación de Luces de bohemia supone un momento importante en la trayectoria de Valle-Inclán y en la historia del teatro contemporáneo. Su argumento es el siguiente: Max Estrella, poeta ciego y fracasado, en compañía del cínico don Latino de Hispalis recorre durante una noche “un Madrid absurdo, brillante y hambriento”.En su deambular nos guía a través de unos ambientes tragicómicos y caricaturescos, habitado por periodistas, políticos, guardias, borrachos, prostitutas,etc. Valle-Inclán piensa que esa realidad sólo puede ofrecerse a través del esperpento, cuyo significado nos explica él en la escena XII de Luces de bohemia: “España es una deformación grotesca de la civilización europea” “ el sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética deformada”. Esta nueva estética y forma teatral es el esperpento, que se consigue al mostrar la realidad según queda reflejada en los espejos cóncavos del “callejón del gato” en los que todo se transforma de manera absurda y risible. Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas.
Los recursos literarios del esperpento son variados: contrastes, la exageración, el absurdo y la ironía, el humor negro y amargo, las mezclas de registros lingüísticos, el tratar de describir a los personajes como seres grotescos y deshumanizados ( animales, muñecos, fantoches, etc)
A los esperpentos pertenece la trilogía Martes de carnaval, que agrupa Los cuernos de don Friolera, Las galas del difunto y La hija del capitán. También en esta línea se halla el drama ambientado en la Galicia rural Divinas palabras
Entre sus últimas novelas destacan Tirano Banderas (1926), ridiculización de un dictador hispanoamericano, y la trilogía de El ruedo ibérico, visión satírica del reinado de Isabel II



miércoles, 15 de febrero de 2012

Subordinadas sustantivas: práctica

1.    Hoy estamos que trinamos
2.    Lamentábamos que no confiáramos en vosotros
3.    ¿No te apena que esté siempre enfermo?
4.    Tengo el propósito de que nos acompañe
5.    ¿Estás receloso de que pueda engañarte?
6.    Le rogó que fuera con ellos
7.    Me preguntó quién era yo
8.    Te he preguntado cuántos hermanos tienes y dónde vives
9.    Nunca dependas de lo que te digan
10.    Quien te oiga lo sabrá todo
11.    Les dio el aviso de que desalojaran el local pronto
12.    Las que quieren pueden salir ya
13.    Tengo nuevos informes de quien tú sabes
14.    Acudió seguro de que el premio era suyo
15.    Me encanta salir  por esas calles tan estrechas
16.    Ignoramos dónde lo has escondido
17.    Me alegro de saberlo  a tiempo
18.    Me extrañé mucho de que se riera tanto
19.    ¿Te acordarás de venir mañana?
20.    Explícanos cómo lo hizo él

Oraciones subordinadas adjetivas: práctica

1.    No recuerdo muy bien la forma como lo hizo
2.    El año que viene estudiaré en la Universidad de Cádiz
3.    Los amigos en quienes confiaba eran muy pocos
4.    Hay algunos que no dependen aún de tus genialidades
5.    Di la noticia a sus padres, quienes se sorprendieron mucho
6.    Nos encontramos con Tere, la cual parecía muy contenta
7.    El susto que nos dio fue demasiado grande
8.    Ese que tú dices es otra persona distinta
9.    Cuidaba el policía de aquellos a quienes no se les dio nada
10.    Aquellos lugares en los que estábamos eran sagrados
11.    El sueldo del que depende tiene que ser muy bajo
12.    Dimos todo a los pobres que se presentaron frente a la parroquia
13.    Paquita, cuyo enojo era bastante visible, se marchó
14.    Iba a visitar a sus tíos, a quienes no veía hace mucho tiempo
15.Descansamos al pie de un árbol, cuyas ramas daban sombra
16.Fueron advertidas de eso por algunos niños que las vieron cansadas
17.Les iba a decir la verdad, lo cual no le hacía mucha gracia
18.Varias de esas, que no lo saben, al final meterán la pata
19.Llegaron solos a un lugar donde nadie había llegado nunca
20.A aquellos que aún no lo sabes díselo rápidamente
21.Dáselo a aquellos, que siempre están atentos a las explicaciones
22.Depende todo de muchas cosas que ahora no tendría que decir
23.Hay muchos que no saben aún la verdad de lo ocurrido
24.¿Son todos esos los niños a los que tú comentaste el tema?
25.Todo cuanto tengo lo doy a los pobres
26.Todo eso era verdad, lo cual no nos favoreció
27.El hombre del que me enorgullezco está ahí cerca de vosotros
28.Alrededor de la casa cuyo tejado está completamente roto hay un barrio conflictivo
29.Los hombres a quienes acusaron de falsedad eran culpables debido a esas difamaciones
30.En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no me acuerdo , vivía un hidalgo muy famoso

martes, 14 de febrero de 2012

APUNTES MODERNISMO


EL MODERNISMO

Contexto sociohistórico

Entre 1885 y 1914, se produjo una “crisis universal de las letras y del espíritu” que configuró la mentalidad del ser humano del nuevo siglo. Entre los rasgos más característicos podemos destacar:
  • Pérdida de la confianza en el progreso: a pesar de los progresos de la técnica seguía habiendo malas condiciones de vida, problemas sociales, etc.
  • Crítica del positivismo y desconfianza en la razón para entender el mundo (como había sido el romanticismo). Se trata de entender y afrontar la vida con la voluntad, el sentimiento y la intuición más que con la razón. A ello contribuyeron la obra de pensadores como  Schopenhauer y Kierkegaard (la existencia humana es dolor y angustia), Nietzsche (exaltación de los impulsos vitales sobre la razón), Bergson (reivindicación de la intuición para penetrar en lo real) y Freud (los verdaderos instintos -el amor y la muerte- se hallan reprimidos en el interior del ser humano)
  • Crisis religiosa: la sociedad se hace cada vez más laica.


Modernismo y G. del 98

Desde finales del XIX proliferan tanto en Europa como en América las corrientes renovadoras opuestas a la estética del Realismo vinculada al positivismo y a la razón.
En España e Hispanoamérica este movimiento renovador (que abarca el final del XIX y las dos primeras décadas del XX) recibe el nombre de MODERNISMO (en un primer momento el término ‘modernista’ tenía sentido peyorativo). Estos jóvenes escritores, que se oponen a la literatura decimonónica, se llaman a sí mismos la “gente nueva”  y mostraban su desprecio por los menos jóvenes y por la literatura realista.
 La mayoría de ellos tienen en común una actitud rebelde frente a los valores burgueses, asentados en el orden y la tradición; incluso adoptaban una conducta y un atuendo con la intención de provocar (“épater le bourgeois”).  Se rebelan contra la filosofía positivista  y materialista de la segunda mitad del XIX (frente a la razón reivindicaban el sentimiento, la intuición y la voluntad para entender el mundo.

Posteriormente  se reservó el término de MODERNISTAS para referirse exclusivamente a quienes rechazaban la mediocridad y se interesaban por el culto a la Belleza (“el arte por el arte” fue su consigna; o también “la estética como ética”, sin compromiso social) y la búsqueda de una nueva forma de expresión (que encontrarán, sobre todo, en la literatura francesa contemporánea).
Se utilizó el término de Generación del 98 para los que mostraban un mayor interés  por contenidos humanos y adoptaban una actitud crítica ante la situación política, social y económica de España (situación que pretenden cambiar).

                        Pero modernistas y noventayochistas coinciden en el tiempo, y muchos de los escritores de la época participan de ambas tendencias como Antonio Machado o Valle Inclán.

                         

                         

INTRODUCCIÓN AL MODERNISMO

En la última década del siglo XIX aparece un grupo de jóvenes escritores pertenecientes a la pequeña burguesía que muestran un gran deseo de renovación. Se trata de un grupo de escritores nacidos entre 1864 y 1875 que vivieron los acontecimientos históricos y los problemas de la España de final de siglo y fueron especialmente sensibles al “desastre del 98”
Reciben estos jóvenes las influencias de dos movimientos franceses de la segunda mitad del XIX: el parnasianismo y, sobre todo, el simbolismo (para algunos críticos el modernismo es el nombre que recibe el simbolismo en las letras hispánicas), pero también de la literatura norteamericana (Edgar A. Poe) y rusa (Chejov, por ejemplo).
El Parnasianismo busca la perfección formal, los versos pulidos, de ahí la preferencia pro ciertos temas propicios al lucimiento esteticista: la mitología, la evocación del tiempo pasado o de ambientes exóticos, como los orientales. Su lema es “el arte por el arte”.
El Simbolismo (nacido en Francia como reacción al naturalismo, y representado por Verlaine, Rimbaud y Mallarmé, pero con antecedentes en Baudelaire; en España, un precursor es Bécquer) defiende que la realidad, tras sus apariencias, esconde significaciones profundas que el poeta tiene que descubrir y comunicar al lector. Para ello se sirven de los símbolos (imagen física que sugiere ideas, sentimientos, angustias, obsesiones...). Por ejemplo el ‘ocaso’ puede ser símbolo de la decadencia o de la muerte, el ‘camino’ será símbolo de la vida, etc. La poesía se convierte así en un instrumento del conocimiento que, a través de los símbolos, capta la realidad suprarracional, subjetiva, que sólo se puede expresar mediante la alusión y la sugerencia (de ahí la importancia también de la metáfora y de la musicalidad del verso).
En las LETRAS HISPÁNICAS el Modernismo tiene su cuna en Hispanoamérica. Hasta hace relativamente poco tiempo, se venía aceptando la fecha de 1888, año de publicación de ‘Azul’ de Rubén Darío, como inicio del modernismo hispanoamericano. Sin embargo, los críticos han advertido la presencia de la nueva estética en la prosa juvenil del cubano José Martí, que puede ser considerado precursor de la corriente modernista. En todo caso, ello no niega a Rubén Darío el papel de líder y figura más significativa del movimiento.
En España, Manuel Reina, Salvador Rueda y Ricardo Gil pueden ser considerados como precursores de esta nueva sensibilidad, cuya influencia es más evidente en la obra de los dramaturgos  Francisco Villaespesa y Eduardo Marquina. Manuel Machado y  los inicios poéticos de Antonio Machado (Soledades) y Juan Ramón Jiménez (la primera etapa o ‘época sensitiva’: “Almas de violeta”, “Ninfeas”, “Arias tristes” y “Jardines lejanos”) son también representativos del Modernismo.Por último en este grupo podemos incluir a Ramón María del Valle-Inclán y sus “Sonatas”

CARACTERÍSTICAS DEL MODERNISMO.

    Rechazo de la vulgaridad y de la mediocridad que creen ver en la sociedad de su tiempo.
De ahí el gusto por lo exótico y lo exquisito, que se busca en el mundo antiguo, en el pasado medieval, en la Francia versallesca, en la mitología germánica,  en las civilizaciones asiáticas, y en la creación de un mundo lleno de belleza (evasión y exotismo).
Este gusto por refugiarse en un pasado, casi siempre decadente, se advierte en el motivo muy frecuente en la época de la “ciudad muerta” (Brujas o Venecia en las literaturas europeas; las viejas ciudades castellanas, como Ávila, Segovia y Toledo, en la literatura castellana).
El deseo de huir de la mediocridad más próxima les lleva también al gusto por los viajes y por conocer gentes y lugares distintos (‘cosmopolitismo’);  su ciudad preferida será París, con su vida bohemia y sus cabarets.

      Esteticismo (“El arte por el arte” y la “estética como ética” eran sus lemas / ”glorificación de la belleza más allá del bien y de la verdad” dice el crítico Gonzalo Sobejano)
La insatisfacción del mundo circundante también le lleva a la exaltación del arte y,  dentro del arte, de la poesía como el medio para penetrar en  lo absoluto y lo infinito. La poesía como encarnación de la Belleza.
Aspectos de la ESTÉTICA MODERNISTA son:
    
·                         Evocación del MUNDO SENSORIAL
Abundante empleo de sinestesias (‘verso azul’, ‘sol sonoro’), adjetivación e imágenes deslumbrantes y referidas a todos los sentidos (vista, tacto, olfato, gusto) con las que se trata de captar un mundo sensorial  lleno de goce y belleza. El adjetivo y la metáfora se convierten los recursos decisivos.
En esta poesía llena de colorido son característicos el azul, violeta, lila, púrpura, granate, oro, plata, rubí, zafiro, marfil, ébano, nieve.
Los ambientes que se recrean tienen un valor simbólico y evocador, tanto los interiores como exteriores: salones elegantes con espejos, divanes, pianos, arañas de luz, búcaros con flores...;  lunas y aromas nocturnos, jardines lejanos y otoñales con fuentes, estanques, surtidores; animales elegantes o fabulosos (cisnes, pavos reales, leopardos, tigre, elefantes, dragones, unicornios...), personajes reales o mitológicos cargados de erotismo (princesas, caballeros, ninfas, sátiros, sirenas...)
·                           Musicalidad y renovación métrica
Importancia del ritmo y de la armonía de las palabras para sugerir. Ello lleva a los modernistas a la recuperación de metros olvidados o poco utilizados (alejandrino, eneasílabo) y a la creación de otros nuevos (de hasta 20 sílabas), el uso del verso libre, las asonancias internas...También al gusto por la versificación a base de pies acentuales, especialmente los ternarios: dáctilos (“ínclitas razas ubérrimas”), anfíbracos (“ya se oyen los claros clarines”) y anapestos (“La princesa está triste; ¿qué tendrá la princesa?”).
La musicalidad se nota también en la abundancia de aliteraciones (bajo el ala aleve del leve lo abanico), juegos fónicos (trompas guerreras resuenan), utilización a de palabras esdrújulas (púrpura, crisálida, libélulas);

·                      Riqueza verbal y capacidad de sugestión.
A ello responde la aparición de un vocabulario exótico (heliotropo, clámides, acanto, plinto, nenúfares, adelfas, azur...), nombres mitológicos (Venus, Adonis, ninfas, sátiros), realidades misteriosas (castillos, odaliscas, marquesas, unicornio). En general, léxico extraño que llaman la atención. Por otro lado, se huye de la expresión grandilocuente que usaron muchos románticos y se busca, sugerir, insinuar, no declarar abiertamente los sentimientos; y una sintaxis más natural y  cercana a la lengua hablada.

     TEMAS del modernismo:
·                La recreación del pasado y la invención de mundos imaginarios (lo clásico, lo medieval, lo legendario, lo exótico, lo oriental...).
·                El mundo sensorial captado a través de todos lo sentidos (vista, oído, olfato, tacto).
·                La intimidad del poeta. Los modernistas, al igual que los  románticos, potenciaron el dominio de la pasión sobre la razón, de la emoción sobre la reflexión; pero, al contrario que los románticos, más que “su propio” sentimiento, individual e intransferible, se busca el sentir transferible y comparable al de los otros.  Antonio Machado decía: “Mi sentimiento no es exclusivamente mío, sino más bien ‘nuestro’ ”. En esta expresión del ‘mundo interior’ hay diferentes posturas que oscilan entre un vitalismo optimista, que lleva a un goce desenfrenado de la vida, y profundas manifestaciones de insatisfacción, descontento, desánimo hastío, melancolía y soledad (el tema del dolor, la angustia y la muerte es muy frecuente).
·        El amor y el erotismo. El tratamiento de ambos aspectos apunta en dos direcciones: una, la idealización del amor y de la mujer, mundo inalcanzable que sume al poeta en la más profunda tristeza; otra, el erotismo desenfrenado, encarnado en la mujer fatal, lasciva y dominadora.


       El Modernismo en América y en España


       El Modernismo tuvo su origen en Hispanoamérica.  Allí hubo un grupo de poetas que pueden considerarse premodernistas: el mejicano Manuel Gutiérrez Nájera (1859-1895), los cubanos Julián del Casal (1863-1893) y José Martí (1853-1895), y el colombiano José Asunción Silva (1865-1896), entre otros.  Sin embargo, fue Rubén Darío quien dio carácter específico al movimiento.  En España, aunque ya Zorrilla, Rosalía de Castro y Bécquer habían anticipado algunos recursos (innovaciones métricas, intuiciones presimbolistas...), no existió un grupo de poetas premodernistas en sentido es­tricto.

       En América, el Modernismo estaba totalmente definido ya a finales del siglo xix; en España daba sus primeros pasos cuando Rubén Darío llegó por primera vez a nuestro país en 1892.  El Modernismo español comenzó a consolidarse entre 1892 y 1899, coincidiendo con sendos viajes de Rubén a España; en 1900 ya había triunfado de la mano de Juan Ramón Jiménez.  A la difusión del Modernismo contribuyeron revistas literarias como Vida nueva (1898) o Helios (1902), en las que par­ticipaban Jacinto Benavente, Valle-Inclán y Juan Ramón Jiménez, entre otros jóvenes escritores del momento.

     Tanto en América como en España el Modernismo se adaptó al carácter autóctono y al diferente devenir histórico.  En el continente americano triunfó la tendencia esteticista; en nuestro país, junto a ella, apareció, a raíz de los acontecimientos históricos del 98, otra tendencia más honda y reflexiva, preocupada por aspectos sociales y existenciales

        

                 La renovación de la lengua poética


     El Modernismo inicia una renovación completa de la lengua poética que no es sino una mues­tra más de su anhelo estético.  Con el fin de conseguir el goce de los sentidos y la sugerencia de lo suave y delicado, los poetas utilizan los siguientes recursos:

El colorido o cromatismo en una gama amplia que va de los colores suaves a los fuertes.

Los efectos sonoros de las palabras, que se consiguen gracias al uso de palabras es­drújulas, una profusa adjetivación y las más variadas figuras retóricas: aliteraciones («la libélula,vaga de una vaga ilusión»), sinestesias («para ver de sus ojos la dulzura de luz») u otras imágenes llenas de originalidad.

Un vocabulario insólito, acorde con los nuevos temas, que alude a realidades exóticas y exquisitas (acanto, crisantemo, heliotropo, salterio ... ), a nombres de héroes y dioses mitológicos (.Jasón, Pan, Afrodita ... ), a realidades arcaicas misteriosas o aristocráticas (pagodas, castillos, odalis­cas, marquesas ... ), o al mundo fantástico de los cuentos infantiles («Un quiosco de malaquita /un gran manto de tisú... »).

        

       La innovación métrica


El ritmo es un elemento fundamental del Modernismo, que continúa una renovación métrica (nuevos esquemas rítmicos, progresivo uso del encabalgamiento, acercamiento entre el verso y la prosa) que ya había sido iniciada por poetas románticos como Rosalía de Castro. No sólo se persigue una sonoridad nueva sino también la correspondencia entre sentimiento y musicalidad.  Se busca captar y expresar el ritmo de las ideas.  La renovación métrica afectará a los siguientes elementos:

.Los versos.  Se utilizan versos antiguos, como el hexámetro grecolatino, y otros de proce­dencia francesa.  Los preferidos por sus posibilidades musicales son: el alejandrino, de catorce síla­bas, con una nueva acentuación; el eneasílabo, de nueve; el dodecasílabo, de doce; y los tradiciona­les endecasílabo y octosílabo, de once y ocho sílabas respectivamente.  Los encabalgamientos y las rimas internas rompen la cadencia habitual del verso.  Son frecuentes las series de endecasílabos blancos (sin rima).

        

.Las estrofas.  Algunas de ellas ya se conocían y otras fueron importadas de fuera.  En cual­quier caso, la estrofa preferida sigue siendo el soneto, aunque con importantes variaciones de rima y longitud del verso.  Se usan también la estrofa de pie quebrado y la silva asonantada.

La acentuación.  Además del abundante uso de palabras esdrújulas, ya comentado, se traslada al castellano la métrica clásica, basada en la alternancia de sílabas largas y breves, que se sus­tituyen por silabas tónicas y átonas respectivamente: «ínclitas razas ubérrimas sangre de Hispania fe­cunda... »

La rima.  Se alternan la rima consonante y la asonante.


AUTORES MODERNISTAS
Rubén Darío. En realidad se llamaba Félix Rubén García Sarmiento. Nació en Nicaragua en 1867. Es de mentalidad progresista. Viaja por Hispanoamérica, donde conoce las nuevas tendencias poéticas y la Literatura francesa. Llega a España en 1892. Vuelve a su patria en 1899, ya habiendo comenzado su revolución poética. A partir del año siguiente viaja por Europa como diplomático. Muere en 1916.
En su obra sintetiza los diversos «ismos» que existen en la Literatura. Se caracteriza en cuanto a temas y formas por: lo pagano, lo exótico, lo legendario, lo cosmopolita..., lo íntimo; y todos los esplendores posibles del estilo: color, sonoridad, ritmos...
Sus obras fundamentales fueron:
*Azul (1888). Es el libro iniciador el Modernismo parnasiano en la Literatura hispánica. Destaca por la renovación métrica, la sonoridad, el cuidado de lo formal... Se dan en él todos los rasgos propios del Modernismo.
*Prosas profanas (1896). También pertenece al Modernismo parnasiano. Destaca en los aspectos formales. Es muy conocido el poema "Sonatina".
*Cantos de Vida y Esperanza (1905), obra en la que ya abundan temas serios, hondos, a veces muy amargos. Destacan varios poemas: "Juventud, divino tesoro" y "Lo fatal". También trata temas españoles. Muy conocida es la "Oda a Roosevelt", en la que se critica el imperialismo de los Estados Unidos.

MANUEL MACHADO   Nació en Sevilla en 1874. Junto con su hermano Antonio escribió algunas obras teatrales de éxito y ambos compartieron la vida bohemia y literaria de París a finales del siglo XIX. Visitó Francia en multitud de ocasiones. Allí trabajó como traductor de francés. En España compaginó sus actividades como poeta, dramaturgo, crítico teatral y bibliotecario.
 Sus versos muestran un claro interés por lo español: el pasado heroico, los toros, el flamenco. Es una poesía dominada por la estética, con ciertos toques de decadentismo y derrotismo. Su mejor obra, sin duda, es Alma, obra que se incluye en la línea del Modernismo parnasiano, de versos brillantes y de expresión muy cuidada. Se le puede considerar un autor virtuoso, pero la falta de un fondo en sus obras hace que su valor sea limitado.
Obras.  Teatro: La Lola se va a los puertos (1929) (verso), La duquesa de Benamejí (1932) (prosa-verso).
Poesía: Alma (1900), La fiesta nacional (1906), El mal poema
(1909) Cante hondo (1912)
FRANCISCO VILLAESPESA.- Poeta, periodista, dramaturgo y novelista; nació el año 1877 en Laujar de Andarax, provincia de Almería. Estudió en la universidad de Granada y a los 20 años trasladó su residencia a Madrid para dedicarse al periodismo. Allí colaboró en muchas revistas y diarios de España. Recorrió varias veces América como empresario teatral y recitador de sus poemas. Ferviente admirador del poeta nicaragüense Rubén Darío, fue su mejor discípulo y el más genuino continuador del estilo modernista iniciado por éste.
Villaespesa gozó en vida de una popularidad inmensa. Fue famoso por su enorme facilidad para la versificación, pero no depuraba ni seleccionaba sus escritos. Lo profano y lo bohemio, lo sensual, lo triste y lo preciosista   tuvieron en este poeta andaluz un intérprete genial. En el año 1936 murió en Madrid a la edad de 59 años.
En 1898 publicó su primer libro de poesía, «Intimidades». A partir del año de 1900 con «La Copa del Rey de Thule», se consagró como el precursor del Modernismo en España, sin abandonar nunca su tendencia romántica y bohemia. De su abundante obra poética merecen destacarse La musa enferma, El alto de los bohemios, El jardín de las quimeras,, y sus obras de teatro «El Alcázar de las Perlas» y «Abén Humeya».


lunes, 30 de enero de 2012

Apuntes Literatura 4º ESO Realismo autores y tendencias (1ª parte)

LA NOVELA REALISTA: RASGOS Y TEMÁTICA

La novela realista presenta unos rasgos muy característicos:
-La historia que narra, aunque inventada, debe ser verosímil. Para ello los personajes deben estar basados en la realidad
-La atención al detalle es fundamental. Son muy numerosas las descripciones
-El lenguaje debe reproducir con la mayor exactitud posible la forma de hablar de los personajes
-Los protagonistas pueden ser individuos concretos o grupos sociales
-Las novelas tienen una clara intención moral
La temática de la novela relista y naturalista es muy variada, aunque algunos temas recurrentes podrían ser:
-El amor y sus problemas .Se abordó desde distintas perspectivas: el amor imposible ( por ejemplo el amor entre hermanos en “La madre naturaleza” de Pardo Bazán o la relación amorosa donde interviene un clérigo en “La Regenta “ de Clarín), las disparidades sociales ( la criada y el señorito en “Morriña” de Pardo Bazán ) o las confrontaciones ideológicas (“Doña Perfecta” de Galdós )
-El matrimonio y el adulterio. Argumento utilizado en “Madame Bovary” de Gustave Flaubert, “Ana Karenina “ de Tolstoi y “Fortunata y Jacinta” de Galdós
-La familia y su vivienda. Se estableció una diferencia clara entre el hogar urbano de la burguesía y el resto de las viviendas.
-Dualismo religioso e ideológico, tanto en el terreno político como en el social, por ejemplo, “El escándalo” de Alarcón, “Doña Perfecta” o “Miau” de Galdós y “La Regenta” de Clarín.

ESCRITORES REALISTAS: TENDENCIAS

La postura de los autores ante el realismo no fue uniforme. Entre los intelectuales y escritores se entabló una discusión sobre qué aspectos de la realidad había que llevar a la novela. La respuesta dependerá de sus orientaciones ideológicas ( según sean progresistas o conservadores)
Tendencia idealizante. Pedro Antonio de Alarcón y José María Pereda. Desde posturas tradicionales y conservadoras eran partidarios de ofrecer la parte más amable de la realidad y rehuían los aspectos más crudos o desagradables. Alarcón escribió que el arte debía ser bastante más que “una ventana con vistas a la calle”Este autor participó en la campaña de África y publicó sus crónicas en la prensa reuniéndolas luego bajo el título “Diario de un testigo de la guerra de África”. Su producción literaria abarca dos etapas: una primera mas cercana al Romanticismo y al costumbrismo en las que publicó artículos costumbristas y su novela “El final de Norma” y otra posterior de evolución hacia la novela realista con dos obras, “El sombrero de tres picos” y “El escándalo”. De José M.Pereda destacamos que comenzó escribiendo cuadros y escenas de costumbre, recogidos más tarde en sus “Escenas montañesas “ y en “Tipos y paisajes”, pero luego escribió sus llamadas novelas regionales, entre las que destacan “El sabor de la tierruca” “Sotileza” y “Peñas arriba” donde idealiza la vida rural y el paisaje de la tierra cántabra.
Postura esteticista. Juan Valera. Trabajó como diputado, periodista y comenzó la carrera diplomática, siendo elegido miembro de la Real Academia de la Lengua. Juan Valera rechazó los excesos románticos, así como el tono moralizador de algunas novelas realistas. Buscaba la belleza y fue partidario de excluir lo feo y desagradable. No copia la realidad, pero tampoco se deja llevar por la imaginación: se basa en la observación de sus recuerdos y en la experiencia. Escribió cuentos, crítica literaria (  “Apuntes sobre el nuevo arte de escribir novelas”) y novelas ( “El comendador Mendoza”, “Doña Luz” , “Juanita la Larga” y “Pepita Jiménez”) En esta última Pepita Jiménez, una viuda de veinte años, y el seminarista don Luis de Vargas se enamoran durante la estancia de éste en el pueblo de Pepita. La primera parte está compuesta por una serie de cartas que envía el seminarista a un tío suyo canónigo, en las que cuenta sus impresiones y en la segunda parte desarrolla la historia de amor. Lo novedoso de esta novela radica en el profundo análisis que el autor hace de la psicología femenina.
El realismo puro. Benito Pérez Galdós y Leopoldo Alas, Clarín. Máximos representantes del Realismo desde posturas progresistas. Pretenden mostrar la realidad lo más objetivamente posible
Tendencia naturalista. El Naturalismo puro no se dio nunca en España, aunque influyó en algunos autores como Blasco Ibáñez o Emilia Pardo Bazán